* Marco Saldaña es docente de la Institución Educativa Virgen Dolorosa, con estudios en Políticas Educativas y Desarrollo Regional, Gestión Pública, Innovación Pedagógica y Gestión de Centros Educativos
domingo, 14 de junio de 2020
Hasta siempre, compañero Román
* Marco Saldaña es docente de la Institución Educativa Virgen Dolorosa, con estudios en Políticas Educativas y Desarrollo Regional, Gestión Pública, Innovación Pedagógica y Gestión de Centros Educativos
domingo, 17 de mayo de 2020
A mi pueblito me voy
domingo, 10 de mayo de 2020
Esa muerte lenta y dolorosa…
jueves, 17 de enero de 2019
Los mismos de siempre. 23 años después.
jueves, 14 de junio de 2018
Mis Recuerdos de los Mundiales
Mis recuerdos sobre los mundiales son desde MÉXICO 86. Solo tenía 6 años, cuando admire a Diego Maradona. Me acuerdo del estadio Azteca, dibujado un sol en el centro del campo. Claro que no estuve en el estadio pero a esa edad era como estar ahí mismo. Experimente el júbilo del propio estadio mirando en una pequeña TV a blanco y negro de 14 pulgadas alimentado por una batería de 14 placas. Sí, casi un estadio, en esos tiempos no era muy común obtener una señal de televisión tampoco la TV misma. La televisión era casi exclusiva de Tarapoto y alrededores. Y la gente era feliz solo con el canal estatal. No había otra. Bueno, yo vivía en Bosalao, un sector de Cuñumbuque. Una zona bella, ganadera, de amplios campos abiertos, vacas, caballos, crianzas y cultivos. Un sector unido entre sus vecinos.
domingo, 16 de octubre de 2016
CUÑUMBUQUE: EL PASADO, PRESENTE Y FUTURO
jueves, 19 de marzo de 2015
ALGO MÁS QUE TELEVISIÓN BASURA
martes, 13 de enero de 2015
EL DORADO SÍ EXISTE
miércoles, 5 de enero de 2011
AGRADECIMIENTO
“Señor, no es posible morir
si en la vida nada se deja
…aunque para la muerte nada es imposible” (César Vallejo)
“Marco Saldaña ha muerto en un accidente mientras manejaba una moto en la carretera a Yurimaguas…al parecer no resistió la operación que le practicaron”. Fue la noticia que el lunes al mediodía empezó a circular por diversas personas que, preocupados y consternados por el hecho, comenzaron a llamarse unos a otros para confirmar la noticia. En verdad, la noticia ha sido muy dura para muchos y eso me ha conmovido bastante y creo mantener una deuda perenne.
Para la coincidencia, el lunes por la mañana he llamado a las personas con quienes tenía que reunirme durante el día para comunicarles que no iba a poder estar en la cita porque viajaba de emergencia a Yurimaguas, no daba el motivo, y les pedí que todo lo trasladáramos a partir del miércoles. De modo que comenzaron a asociar la noticia con mi viaje y las circunstancias, así que el rumor resultaba siendo verdad.
A las 13:54 horas recibo la primera llamada al celular y noté un respiro enorme al escucharme; luego con más calma me comenta lo que estaba pasando y el alboroto que se estaba armando. Le iba decir que “haciendo honor a tu título de “chismoso”, me traes esta noticia, pero a mi juicio ya resulta un exceso”; pero me contuve y entendiendo la magnitud de la información le respondí lo siguiente.
“Primo, Pipo, yo estoy bien, conmigo no pasó nada. Fue mi padre quien falleció la tarde de ayer domingo, luego de sufrir un accidente en la madrugada del sábado 1 de enero”.
Luego vinieron las sucesivas llamadas de preocupación y alivio al escucharme. Uno de ellos me recomendó llamar a mi madre para prevenir alguna desgracia. Tuve que hacerlo y fue un acierto: mi madre ya informada de lo que estaba ocurriendo supo dar la misma respuesta y contener las preocupaciones.
La noticia no fue una mala intención; pero sí hubo un error. Tal vez del informante, porque el deceso de mi padre no ocurrió el día lunes en un accidente en la carretera Tarapoto – Yurimaguas; tal vez del oyente que se dejó llevar por el apelativo de “peruanito”. Pues, mi padre ha sido muy popular en Yurimaguas con el sobrenombre de “El peruanito” y con este apelativo “bautizaron” a toda la familia Saldaña de la calle Jáuregui Cuadra 7 – Yurimaguas, incluidas las esposas de mis tíos. Y aunque yo esté viviendo toda mi vida entre Cuñumbuque y Tarapoto, el apelativo también me ha llegado, y con fuerza, por encargo de una Sra. Yurimaguina que llegó a vivir en Cuñumbuque con su espeso cuñumbuquino y cuyos restos descansan en paz desde hace ocho meses.
Desde luego que, recibir una noticia sobre la muerte de mi padre, no ha sido nada grata para mí, aunque nunca hemos vivido juntos, le he tenido siempre presente, sin rencor ni resentimiento y nos saludábamos con mucha cordialidad cuando nos encontrábamos en Yurimaguas en mi paso a San Lorenzo. Y desde agosto del año pasado he tenido planes de visitarlo para tomarme algunos tragos con él y conversar sobre sus anécdotas y preguntarle cómo fue ese día cuando llegó la supervisión de Iquitos y lo encontraron tendido sobre su microscopio en el laboratorio del Hospital Santa Gema; pero el médico encargado de la supervisión, que no se dio cuenta que estaba dormido, ordenó no molestarlo porque puede estar a punto de encontrar la causa de alguna de las enfermedades que azotaron la selva baja en aquellos tiempos; pues mi padre, a la hora del refrigerio, se había ido a tomar unos tragos con otro colega que había cumplido sus años. O cuál es la historia del “peruanito”. Pero nunca he podido destinar ese tiempo para tal visita.
He comenzado este artículo con unos versos del gran vate peruano César Vallejo, para decirles que hasta hoy he hecho muy poco o casi nada que merezca morir en la plenitud de mi juventud (si me permiten este concepto a los 36 años, pero así me siento), mucho menos al comenzar un nuevo año, sabiendo que, en paráfrasis a Vallejo hay mucho por hacer. Y por eso mismo, amigos, quiero expresarles mi profundo agradecimiento por las preocupaciones y desequilib
No obstante, completando el epígrafe, “…para la muerte nada es imposible”. He sido testigo de la fatalidad que acompaña al ser humano; personas que apenas despertaban en el esplendor de la vida, o empezaban a esbozar sus primeros proyectos, o sus primeros pasos se despidieron para siempre de este espacio vital. Aquellos viven en nuestra memoria y nos ayudan a comprender que “la vida vale por el uso que de ella hacemos, por las obras que realizamos, no ha vivido más el que cuenta más años, sino el que ha sentido mejor un ideal y con ello es consecuente” (José Ingenieros)
domingo, 11 de julio de 2010
Alto El Sol: siguiendo la ruta del cacao
Desde la ciudad de Juanjuí, en camioneta, toma 45 minutos llegar a la comunidad del Alto el Sol. Las autoridades locales y pobladores nos reciben con alegría e informan a los visitantes que la comunidad está mejorando gracias a la oportunidad que les brinda el cultivo de cacao y al apoyo que vienen recibiendo de diferentes instituciones públicas y la cooperación internacional.
Una entusiasta Astrid Gustche, cheff y anfitriona del “sa
El día termina visitando, en la ciudad de Juanjuí, el laboratorio de control de calidad y los almacenes de la Cooperativa ACOPAGRO Ltda. en dónde nos muestran los avances en la difícil labor de los catadores de determinar la calidad del cacao; una vez más aprovechamos para degustar chocolate de diferentes sabores. A su vez los participantes coincidimos en la inocuidad de los almacenes y los cuidados que realiza el personal de la cooperativa a los sacos de cacao antes de ser embarcados hacia los países consumidores.
El día terminó siendo uno caluroso, no por el sol de la tarde sino por la calidez de la gente de la comunidad de Alto El Sol y de la experiencia de encontrarse recorriendo la ruta del cacao.
viernes, 25 de junio de 2010
MEMORIAS PARA UN GRAN SOÑADOR
Habíamos planeado salir de vacaciones juntos entre julio y agosto. Nelson y Yo teníamos dos motivaciones para tal decisión. La primera para disfrutar de la patrona de Cuñumbuque entre el 17 y 26 de julio; la segunda para viajar a San Lorenzo, estar con su familia y pasar unos días de pesca en el Pastaza y el Lago Rimachi. Ya le había comunicado a su suegro para que preparara la red; aunque la segunda motivación se había descartado ya en los primeros días de junio; “Doncito, estoy en Yurimaguas; he alquilado una casa cerca al colegio Industrial” “y por qué, don”; “pues mi señora viene destacada a trabajar en Yurimaguas y ya he conseguido también las vacantes para matricular a mis hijos”. ”Bacán, don, eso merece unas chelas”, “Ya pues, mañana te llamo al llegar a Tarapoto”. Le sentí la emoción y la alegría de compartir un objetivo que había estado persiguiendo por mucho tiempo: tener cerca a su familia.
En Cuñumbuque le recuerdo con su charango cuando los viernes por la noche nos reuníamos en la plaza de armas para oírle tocar. Este arte lo había adquirido en Tarapoto cuando vino a estudiar su secundaria desde el tercer año en el colegio Santa Rosa; aunque en realidad, la música, sobretodo la vernácula, era una herencia familiar y él se encariñó con el charango.
Nos volvimos a encontrar en Roque en el marco del Proyecto Cafés Especiales, nuestra amistad se intensificó más; en varias ocasiones volvíamos los recuerdos a Cuñumbuque y nos reíamos a carcajadas cuando contaba las ocurrencias del tío Octavio Hidalgo con su hijo Migdonio, con quien eran vecinos. Algunas de estas ocurrencias, eran por ejemplo: cuando el tío Octavio se lanzaba un pedo, él decía a su hijo Migdonio; “supiterrillo, di hijito”, a lo que éste le respondía de inmediato “sí, papito”; cuando pasaba una señorita, le lanzaba sus piropos, otra vez a su Migdonio “mozanderillo, di hijito”, “sí, papito”….estas ocurrencias las contaba Nelson con una particularidad única, que una noche reunidos en Roque con Groder Torres, nos reímos hasta el cansancio.
Nelson tenía grandes sueños, comprometido con el desarrollo comunitario, al mismo tiempo le incomodaba la inacción de las autoridades, de cualquier lugar que fuera cuando no se implicaban con vocación en el desarrollo de sus comunidades; o del ciudadano común que no contribuía para que su comunidad se desarrolle. Ha hecho bastante en muchos pueblos y lo recuerdan ahora con nostalgia. Pensaba algún día ir a vivir a Cuñumbuque y poner sus capacidades y su experiencia al servicio de su pueblo…por eso el domingo 06 acudió a votar por el precandidato de su preferencia y vaciló con todos los presentes… pero qué fatalidad, qué crueldad, qué injusticia, inaceptable, nos llevó un hijo predilecto… y no lo digo ahora, he/mos reconocido siempre sus cualidades y bondades de quien ahora, parafraseando a Sauri Jhoani “su voz se apagó, pero su corazón nos hablará en silencio sus sueños y esperanzas y nos animará a seguir adelante…con su frase de automotivación: ¡nunca te rindas!, porque todo lo hacemos porque ¡Sí, Podemos!.
Llegará la hora
en que tendré que
desembocar en los
océanos,
que mezclar mis
aguas limpias con sus
aguas turbias,
que tendré que
silenciar mi canto
luminoso,
que tendré que acallar
mis gritos furiosos al
alba de todos los días,
que clarear mis ojos
con el mar.
El día llegará,
y en los mares inmensos
no veré más mis campos
fértiles,
no veré más mis árboles
verdes,
mi viento cercano,
mi cielo claro,
mi lago oscuro,
mi sol
mis nubes,
ni veré nada,
nada,
únicamente el cielo azul inmenso
y
todo se disolverá en
una llanura de agua,
sólo serán un canto o un poema más
sólo serán ríos pequeños que bajan,
en mis nuevas aguas luminosas,
en mis nuevas aguas apagadas.
miércoles, 9 de junio de 2010
Hasta siempre querido Shansho







