CUIDA LOS MONTES O SE PERDERAN LOS PLACERES

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domingo, 14 de junio de 2020

Hasta siempre, compañero Román


Por Marco A. Saldaña Hidalgo.

Un día de abril de 1991 nos encontramos en las aulas del Instituto Pedagógico de Tarapoto dejando nuestra tranquila comunidad para cumplir con un propósito: ser maestros. Teníamos entonces entre 17 y 18 años de edad. Eran tiempos complicados, narcotráfico, guerra interna y crisis económica marcaban la época. Junto a otros compañeros provenientes de la zona rural conformamos un grupo al que llamamos “los mendigos”. El propósito era resistir y defendernos hasta que concluyéramos los cinco años de estudios. En el proceso nos dimos ánimo y nos apoyamos mutuamente. Así fue, el 95 logramos recibirnos como profesores del Nivel Secundario en la Especialidad de Lengua y Literatura.

En algún momento de nuestra formación y ante la crisis alquilamos un cuarto para vivir tres compañeros: Ken, Román y Yo. Preparábamos nuestros propios alimentos, pues no era posible pagar la pensión. Pero siempre seguimos adelante, sabiendo que en algún momento tendríamos mejores condiciones para vivir y estudiar. El 96 iniciamos nuestra carrera como docentes. Román en su natal Shimbilllo; yo en Yurimaguas y al año siguiente en La Banda de Shilcayo. A pesar de la distancia, nos frecuentábamos y llegué a ser testigo y padrino de su matrimonio. Luego perdimos contacto cuando yo fui a mi segunda patria: San Lorenzo del Marañón,  a cumplir con mi servicio. 

Hoy, al conocer de tu deceso me embarga la tristeza y dolor de perder a un compañero, a un amigo y colega. Una muerte que frente a las demás representa “el momento más grave” – como diría Vallejo- en la vida de sus queridos y amigos ante la imposibilidad de poder darle el último adiós. Se trata de una muerte indigna, cruel como las tantas que están ocurriendo como consecuencia de este maldito virus. Sé que no se merecía esto por ser un gran esposo, un buen padre y un docente preocupado por el bienestar de sus estudiantes. Pero la muerte cruel, no sabe de gratitudes.

Román como tantas otras víctimas se aferró a la vida, pero esta dependía de oxígeno que el servicio de salud no le pudo proporcionar oportunamente, sino con la intervención de la familia que tuvo la angustia de conseguirlo a contracorriente. Por eso,  denuncio al sistema que por años privilegió el crecimiento económico y estropeó la salud y la educación pública. Denuncio a los gobernantes que actúan sin previsión, con poca transparencia, pero sí con prepotencia y cálculo político.  ¡Hasta siempre, compañero Román!


* Marco Saldaña es docente de la Institución Educativa Virgen Dolorosa, con estudios en Políticas Educativas y Desarrollo Regional, Gestión Pública, Innovación Pedagógica y Gestión de Centros Educativos

domingo, 17 de mayo de 2020

A mi pueblito me voy


por Marco Saldaña Hidalgo*

“A mi pueblito me voy
 A mi pueblito me voy,
 Qué alegría me da”

Reza el coro de la canción de Armonía 10, tantas veces  cantada por miles de peruanos durante el retorno a sus tierras en diversas ocasiones, siendo las más comunes la fiesta patronal, el aniversario o las fiestas de fin de año.
El retorno a la tierra significaba ese encuentro feliz con la familia, los amigos, los vecinos y hasta el propio lugareño con quien nunca cruzaste palabra alguna, pero encontrarte luego de un relativo período de ausencia tenía una connotación especial.  Y Armonía 10 nos lo recuerda….

“Pronto llegaré a mi pueblo
Visitaré a mis amigos que dejé hay...
Y hay me espera mi madre
Que es la mujer que más quiero
Que felicidad...”

El corona virus ha cambiado por completo ese anhelado retorno de cientos de conciudadanos, forzándolos a tomar decisiones de volver al terruño. Muchos de ellos, en situaciones dramáticas pidiendo vuelos humanitarios, viajes o enfrentándolos a caminatas largas junto a sus familias.  
Pero, ¿Por qué dejaron sus pueblos? ¿Fueron las locas ilusiones –como lo dice las letras del vals El provinciano de Luis Abanto Morales? ¿O el deseo ferviente de salir adelante y ser profeta en otras tierras?

Primero fue la migración del campo a la ciudad y esta se debió básicamente a la crisis de la agricultura y partieron vendiendo sus tierras y todo lo que tenían para cubrir los costos de viaje y de instalación en el nuevo lugar.  Segundo, la guerra interna que motivó el desplazamiento de cientos de familias en busca de un lugar seguro  para vivir. Tercero, ‘el auge en el crecimiento económico’ en busca de mejoras en el empleo y condiciones de vida digna. Cuarto, la educación superior.

A muchos les fue bien o regular. Lograron insertarse con éxito en el nuevo lugar y son quienes pueden resistir al duro castigo de esta pandemia. Otros, resisten desde siempre y con valentía las ‘durezas de la vida’ o más bien la injusta implementación de políticas públicas o sistemas económicos que fomentaron desigualdades e inequidades.
Pero la inmovilización sorprendió también a pacientes de enfermedades complejas que no pudieron ser  atendidos en las regiones de origen porque los Hospitales no disponen del equipamiento ni los especialistas para tratarlos.  Y Vallejo, tenía razón y nos lo recuerda en el poema “Los nueve monstruos”

“Jamás, hombres humanos,
hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera,
en el vaso, en la carnicería, en la aritmética!
Jamás tanto cariño doloroso,
jamás tan cerca arremetió lo lejos,
jamás el fuego nunca
jugó mejor su rol de frío muerto!
Jamás, señor, ministro de salud, fue la salud
más mortal”.

Y en medio de toda esta odisea, hay miserables que se aprovechan de sus cargos y hacen adquisiciones con precios sobrevalorados, o fingen ‘contagios’ para salvar su irresponsabilidad en el desempeño de sus funciones (caso del Gobernador de Loreto), declaran escasez de medicamentos para luego venderlos precios de escándalo (caso de las Farmacias), difunden noticias falsas  sobre la pandemia o incumplen las restricciones sin necesidad alguna.

Pero, el regreso planificado o forzado no es ni será el mismo  en lo que va del año. Pero, no será tampoco ‘el fin del apretón de manos’ como nos lo sugiere el antropólogo Agustín Fuentes, ni la pérdida de siglos de cultura; por el contrario, tenemos que refundar el Perú creando  condiciones para el buen vivir que haga posible una convivencia armónica con la naturaleza.

*Marco Saldaña es docente de la Institución Educativa Virgen Dolorosa, con estudios en Políticas Educativas y Desarrollo Regional, Gestión Pública, Innovación Pedagógica y Gestión de Centros Educativos.



domingo, 10 de mayo de 2020

Esa muerte lenta y dolorosa…


por Marco Saldaña Hidalgo*

Mi madre tenía 47 años cuando la detectaron diabetes. Al parecer, ya convivía con el mal desde hacía algunos años atrás, pero seguía su camino sin tomarla en cuenta. Por aquellos tiempos, no era muy común acudir a un médico, no por ignorancia o terquedad, sino porque resultaba inaccesible, además los sanitarios cumplían muy buena labor y resolvían muchas emergencias con unas cuantas ampollas. Y la diabetes no era muy común y pensaba que esta era una enfermedad propia de los adinerados. Es más, muchas personas no le atribuían a la diabetes el carácter de enfermedad.
Sin embargo, cuando perdió peso considerable, fatiga, sed y ganas de orinar constantes tuvo que asistir a un consultorio médico donde luego de pruebas de laboratorio le confirmaron que padecía de diabetes y que debía cambiar sus hábitos alimenticios y llevar una dieta rígida. Entonces comenzó un tratamiento con plantas y hierbas, primero con infusión de hojas de mango, luego jergón sacha, abuta, pasuchaca, noni, pan del árbol. Este último le dio buenos resultados por espacio de 5 años, en varios análisis los niveles de azúcar le salieron normales. Sin embargo, algo falló y los síntomas de la enfermedad volvieron a manifestarse, pero esta vez con mayor rigor. Volvió a repetir el tratamiento con infusión de pan del árbol, mas esta ya no le hacía efecto alguno.

Después de esta experiencia tuvo que pasar por consultas médicas y recibir tratamiento con pastillas y controles mensuales de los niveles de azúcar y otros órganos: corazón, pulmón, riñones. Además de la dieta rígida en azucares y grasas. Por quince años estos comprimidos le fueron suficientes y logró convivir tranquilamente con la diabetes.
La diabetes, con el paso de los años y la soledad en que vivía, le ha ido debilitando su organismo y perdiendo resistencia. Acudió, por recomendación de un médico, a una endocrinóloga y esta la recetó insulina tres veces al día. Pero, al tercer día cayó en coma diabético, los niveles de azúcar en la sangre bajaron a 34 mgrs (los niveles normales están entre 70 – 110mgrs), es decir le provocó hipoglucemia. Recibió las atenciones de emergencia en el Centro de Salud de Cuñumbuqui; sin embargo, el problema era complejo y requería otros análisis y monitoreo especializado para estabilizarla, por lo que tuvo que ser derivada de emergencia al Hospital de Contingencia de la Banda de Shilcayo.

Su recuperación duró tres meses y tuve que acompañarla en todo este proceso. Sin embargo, el coma le dañó los nervios de todo el cuerpo, con mayor énfasis en los nervios de las piernas y los pies, lo que se llama neuropatía diabética. Por consiguiente, no pudo volver a la ‘normalidad’, tiene dificultad para caminar. Los dolores son constantes, en ocasiones los pies no tienen movimiento y siente como si llevara puesto unas botas, le pesan mucho y se pegan en el piso.

Mujer perseverante y luchadora acostumbrada a vivir de manera independiente y con mucha actividad, de pronto se sintió inútil. La depresión y la ansiedad están siempre latentes. Tuvo que pasar por varios consultorios médicos en busca de solución a su neuropatía, pues lo que más ansía es poder caminar y realizar sus acostumbradas labores de manera independiente. Pero todos los médicos la recetan medicinas para controlar los niveles de azúcar en la sangre y controlar los síntomas. Lamentablemente la neuropatía no se cura, por el contrario se agrava cada día y sus manifestaciones son dolores intensos y parálisis en las piernas y los pies.    
Su dependencia del mal hace que su vida se vaya apagando lentamente. Semanas antes de iniciar la cuarentena fue internada de emergencia en una clínica privada, pues su estado crítico de salud no le permitió hacer su cola para ser atendida en el hospital de referencia. En el establecimiento de salud lograron reanimarla un poco y luego de cuatro días fue dado de alta con un tratamiento a base de insulina, pastillas y dieta alimenticia.  

Desde entonces, me corresponde atenderla con las medicinas de rutina. Hay noches complicadas de insomnio y dolor y siento que la vida se le va, pero apoyándome en experimentos caseros logro reanimarla. Esta pandemia hace difícil recurrir a un nosocomio con una paciente muy vulnerable, representa al grupo de alto riesgo y aunque quiera por todos los medios regresar a su casa, no es posible y encuentro la forma de controlarla. Mi familia, en estas circunstancias es pieza fundamental, entonces no estoy solo y les agradezco mucho.  

*Marco Saldaña es docente de la Institución Educativa Virgen Dolorosa, con estudios en Políticas Educativas y Desarrollo Regional, Gestión Pública, Innovación Pedagógica y Gestión de Centros Educativos.


jueves, 17 de enero de 2019

Los mismos de siempre. 23 años después.


Por Groder Torres Trigozo
  

Ella era la más bonita. De pelo rubio, no sé si teñido, delgada, de un caminar delicado pero seguro. Sus ponencias y explicaciones sobre las guerras de la independencia, la historia peruana, no eran guerras, eran poesía, literatura, armonía. En nuestra imaginación de adolescente alocado era la Pamela Anderson con una mezcla de Sharon Stone. Nuestra bella maestra. Era los primeros años de la década de los 90s.
El otro, un tipo gordo, de trato con palabras directas y a veces duras. Bromista, a veces un guapero, puteador, disciplinador. Al final un buen amigo. En el fondo nadie hubiese querido recibir su disciplina. No me acuerdo haberme aburrido en su clase, siempre tuve cierta curiosidad por la Biología.

Nosotros un grupo de muchachos, adolescentes, inquietos, traviesos, enamoradizos, peloteros, pajeros empedernidos. Las muchachas, nuestras compañeras de carpeta, lindas, poco traviesas o no sé. La mayoría comprensivas de nuestras travesuras, locuras, berrinches y enamoramientos.
Pertenecemos a la promoción 1995, sección "C" del Colegio Ofelia Velásquez. No escogimos conocernos, no decidimos ser compañeros, tampoco amigos. Simplemente lo somos. El destino quiso que en el primer año, el lejano 1991, nos juntemos en un salón para pasar y sobrevivir a la adolescencia, al colegio, a nosotros mismos.

Nuestro entorno vivía tiempos difíciles. Había terrorismo, narcotráfico, apagones. Lo bueno es que casi no nos dimos cuenta de eso. Nuestro mundo estaba mejor con la TV y la radio, casi nos parecíamos al salón de clase de “salvados por la campaña”, todos seguramente queríamos ser Kevin Arnold de los “años maravillosos”, siempre le iba bien. Nuestras noches se volvían más calientes al pensar en Pamela Anderson de “Baywatch”. A nuestros grupos de amigos, a la mancha, le poníamos un nombre, cualquier nombre estrambótico o reñido para luego llamar a la radio y esperar que nos manden saludos, en el mejor de los casos íbamos hasta la radio.

En esta etapa, la de colegial, cada uno ha ido consolidando su carácter, su personalidad, acentuando sus ilusiones y sueños. Cada uno ha ido pareciéndose más o alejándose de su chapa o sobre nombre. Cada uno ha ido decidiendo lo que quiere ser. Cada uno ha ido comprendiendo el valor de la amistad, el compañerismo, el estudio. También a lidiar con el pesado, fastidioso, con el templado (en el caso de las mujeres). A pelearse, a reconciliarse, hacer las paces. No había bullyng. A negociar y tratar de corromper a los profesores para tener mejor nota. También estaban nuestros compañeros, compañeras que estudiaban de verdad y eran súper alumnos.



Después de mucho tiempo estamos volviendo a encontrarnos. Casi todos juntos de nuevo. La primera vez que nos reunimos, creo que estuvimos algo precavidos, cautos. Con razón han pasado más de dos décadas. Casi todos con familias, hijos, esposas, esposos. Solo Kewin, soltero, sin pelos, bien papeado, como la mayoría. La que encuentro como diferencias únicas, la que el tiempo ha logrado engrandecer. Por lo demás todo es igual.
Beni, “la piraña”, sigue acosando a Linda, y Johana, sigue siendo su amor platónico. Melis y Miyori siguen sentándose a lado, parece que siempre están preparando una conspiración o andamiaje. Dante, sigue siendo el mayor. Habla casi como lo hacía mi abuelo, con sabiduría.  Ángelo, tiene menos finta, pero le sigue caracterizando. Rodolfo, ahora también es José Domingo Pérez, al fin, el mismo loco. David, parece que ayer hubiese bajado de la luna. Carmen, ahora es más ocurrente, Carmela, lo hace más con cigarro en mano. Félix, siempre en el lado oscuro, el caballero de la noche. Robert, es menos Alvarito, más Alvarado, y dice que nos gana ahora jugando a la pelota. Juan José, sigue recontra templado de su enamorada de colegio, su esposa, como en el primer día. Está en el cuarto hijo y creo que va por más. Willy, ahora huele a chanel pero la chela sigue siendo primero. Kike, solo cambió de peinado, Ernesto no. Toman más cerveza y siguen siendo de los más “tranquilos”. Janina, July, Mónica “papa – papa”, Patty siempre tan discretas, te miran, se sonríen, parece que tienen algo entre manos, unos secretos. Falta descubrir. Sharon, parece que el tiempo no le llego todavía, y Katty parece seguir creciendo. No te alcanzamos Katty! Mónica R., Karin B., y Normi las sigo temiendo, parece que siempre nos van a regañar. Johana y Linda, siguen siendo las mismas amables, delicadas y educadas. ¡Ya!, dejen salir sus diablos.

¿Qué ha pasado conmigo?, me siento el mismo de siempre.  

Para que la experiencia sea completa, decidí regresar al colegio, no lo había hecho desde que salí, hace 23 años. No quería hacerlo solo, por alguna razón no tenía el valor. Llevé a mis hijas, niñas muy listas, inteligentes, poco me sacan, me superan largamente. Pensé que sería un buen momento para hacerlas conocer un poco de mi vida de colegial. Recorrí cada salón y me senté en cada carpeta que estudie, del 1° al 5°. Y, lo primero que preguntaron fue:

-       ¿papá porque casi siempre te habías sentado al último? Nosotras nos sentamos primeritas.
-       Yo respondí. Era para lograr copiar mejor los exámenes, causar desorden, molestar a los demás, lanzar papeles y escaparme a jugar fútbol.
-          Ellas dijeron: ay!, tú fuiste como lo son nuestros compañeros Frank y Diego.

Al salir de los salones tuve la suerte de encontrarme con la profesora Dolibeth, de Historia, y profesor Ethel, de Biología. Con el último tenía una amistad, que se perdió al salir del colegio. Nunca pronunciaba mi nombre, solo al llamarme en la lista del día, pero hasta ahora “bosalao”. Lo primero que dijo.

-    -        Hola “bosalao”, donde te has metido, a los años.    

Conversamos y le hice un breve resumen de mi vida desde el colegio hasta la actualidad. Al finalizar me dijo:

-          -       No te pierdas, siempre tienes que venir por acá.

Tiene razón, pensé, siempre uno se pierde en su propia vida cotidiana. A veces, es importante regresar sobre tus pasos para volver a encontrar tu esencia, a proyectarte, a renovarte o simplemente para vivir y recordar.

Ya, con un poco más de valor, salude a la profesora Dolibeth. La verdad, pensé que no me reconocería. Ella sabiamente dijo.

-       Yo, me acuerdo de todos mis estudiantes. Seguidamente recalcó. - Tú eras flaquito-

Menos mal, que solo se acordó de ese detalle, y no de lo relajado y despreocupado que solía ser. El resto, mis hijas se encargaron de contar algunos detalles de mi vida.

Estar en la promoción 1995 sigue siendo una parte buena de nuestras vidas. Gratitud con los profesores que mayormente han hecho de nuestra adolescencia un paso feliz. Sobrevivimos bien a esta etapa, nos trazamos metas que se han hecho realidad, supongo que casi en todos los casos. Si faltan por cumplir, llegará, porque pertenecemos además a una generación de grandes aspiraciones, y de padres optimistas.
...continuará.

jueves, 14 de junio de 2018

Mis Recuerdos de los Mundiales

Por Groder Torres T.



Hoy arranca el mundial de fútbol RUSIA 2018. Es la primera vez que veré participar a Perú.  Mi generación no ha tenido la alegría de esta experiencia, hasta ahora. 

Mis recuerdos sobre los mundiales son desde MÉXICO 86. Solo tenía 6 años, cuando admire a Diego Maradona. Me acuerdo del estadio Azteca, dibujado un sol en el centro del campo. Claro que no estuve en el estadio pero a esa edad era como estar ahí mismo. Experimente el júbilo del propio estadio mirando en una pequeña TV a blanco y negro de 14 pulgadas alimentado por una batería de 14 placas. Sí, casi un estadio, en esos tiempos no era muy común obtener una señal de televisión tampoco la TV misma. La televisión era casi exclusiva de Tarapoto y alrededores. Y la gente era feliz solo con el canal estatal. No había otra. Bueno, yo vivía en Bosalao, un sector de Cuñumbuque. Una zona bella, ganadera, de amplios campos abiertos, vacas, caballos, crianzas y cultivos. Un sector unido entre sus vecinos.

Aquel mundial, MÉXICO 86, es especial porque conseguir verla por TV era todo un trabajo. Primero porque tenías que ubicar bien una larga antena alzada con palo bambú, y luego porque rogabas que no se mueva para no perder la señal. Lo bonito, era que veías acompañado de una veintena de gente del pueblo que llegaban a ver el partido. Así que cada jugada de Maradona era aplaudida, el júbilo y éxtasis total verlo correr y gambetear a los ingleses para marcar el mejor gol de los mundiales. Ese año, fui tan feliz ver campeonar a la Argentina porque ahí jugaba Maradona. Al terminar el mundial mi papá dijo “el próximo mundial estará el Perú y lo veremos con seguridad con mejor señal y una mejor TV a colores”. No sucedió.

Para el mundial de ITALIA 90, mi favorito era lógico, la Argentina. A mi pueblo, Cuñumbuque, no llegaba señal de calidad de TV. Por otro lado, el canal estatal no transmitía los partidos, solo las repeticiones. La final, Alemania con Argentina lo vi en la casa de unos parientes en Tarapoto, suerte en una TV a colores. Para los siguientes mundiales la señal de TV era común, al igual que los aparatos a colores, sin embargo, para mí se volvieron frías, ver jugar otras estrellas de futbol y otros países no es lo mismo.
Este año es diferente. El Perú está de vuelta en los mundiales y yo también. 

Estamos en RUSIA 2018, volveré a Bosalao para revivir la experiencia de niño, esta vez para admirar el espíritu de juego de Guerrero, quizás algún episodio de magia de Cueva o los trancos de Advincula, o para contener la respiración con una atajada de Gallese. Y bueno, será como estar quizás en el estadio. Esta vez con TV Cable y una súper pantalla plana, unas parrillas y unas cervezas para acompañar. Vaticino que estaremos todos en casa. Mis padres, mi hermana y la familia que va creciendo. Demoró un poco el vaticinio de mi padre, quien me enseño a querer el fútbol peruano al contarme la historia de los mundiales, especialmente de MÉXICO 70, a cantar el himno de ese mundial, "El Perú Campeón" a admirar a Cubillas, Sotil, Oblitas y otros que yo nunca había visto jugar. 

Vaticino también y me sentiré bien servido y feliz sí Perú llega a octavos de final. No es que crea que no pueden más, solo que estas finales de mundiales, hay súper equipos, todos están con preparación al tope. Mis favoritos de llevarse la copa son en orden, Alemania, Brasil y Argentina.

Por si acaso tendré listo mi pasaporte y tarjeta de crédito si nos metemos a la Final.

domingo, 16 de octubre de 2016

CUÑUMBUQUE: EL PASADO, PRESENTE Y FUTURO


 Por Groder Torres T.

Mi pueblo, Cuñumbuque, tierra ganadera. De colinas suaves, de pastos verdes y dulce leche. Gente de mucho orgullo e imponente tradición quesera. En sus 83 años como distrito una mirada a su pasado, presente y el futuro.

Dicen que Cuñumbuque en sus inicios ha sido una zona de caza y pesca de los primeros pobladores de Lamas; y debe ser cierto sus características geográficas lo delatan. Se ubica entre el río Mayo, imponente y caudaloso, y el Shitariayacu, en tiempos pasados seguramente abundante, apacible y transparente. Ahí, donde ambos se encuentran se asentó Cuñumbuque, en una pequeña pampa llena de árboles de frutas silvestres, pequeñas lagunas y cochas; hábitat de un sin número de aves, peces y animales silvestres para caza. Por eso los antiguos pobladores de Lamas organizaban sus cacerías durante largas temporadas hasta que prefirieron quedarse, nada faltaba para vivir bien.

El río Mayo ha sido la principal fuente de pesca y transporte. Por esta razón su nombre deriva de una anécdota, de un incidente en sus aguas. Los historiadores dicen que Cuñumbuque significa embarcación caliente o en llamas.

De la caza, la pesca y la recolección, sus pobladores han sabido adoptar bien los cultivos y principalmente la ganadería vacuna cuyos inicios se remontan a la década de los años 60. La ganadería llegó motivado por los programas del estado y se quedaron para hacer el bien y para mal.
Para bien porque que desde hace mucho tiempo se constituye en la principal actividad económica, hoy se crían al menos 2,500 cabezas de ganado y más de 60 familias se dedican del procesamiento y comercialización de quesos. La actividad genera aproximadamente S/.1,4 millones de ingresos al año lo que impulsa su crecimiento.
Para mal porque la actividad ha tenido un efecto perverso sobre el medio ambiente. Miles de hectáreas de bosques han sido sacrificados para poner pastura traídas de Brasil, decenas de pequeñas quebradas y riachuelos contaminados y extinguidas. Los paisajes de bosques verdes han sido cambiados a pastos que están transformando la tierra fértil a semi áridos.
Ayer, 15.10.16, durante las celebraciones del 83 aniversario del distrito, se ha realizado un conclave de ganaderos de la región San Martín para reorganizar FONGAL (Fondo Ganadero de San Martín) que debe impulsar la ganadería desde una perspectiva ambiental y apropiar tecnologías para su sostenibilidad.
Cuñumbuque, no solo son los ganaderos, son también los pequeños productores de cultivos de pan llevar, que han alimentado por décadas a la ciudad cercana más grande, Tarapoto. Se han cultivado una variedad enorme de cultivos y frutas. Lamentable que está siendo consumada por la ganadería y la migración de su gente para ocuparse de los servicios.

La gente de Cuñumbuque tiene un elevado orgullo por sus orígenes, tradiciones y actividad. Todavía no ha dejado de ser el típico pueblo familiar. La mayoría es pariente por la amplia descendencia de los Trigozo, Ríos, Sánchez, Tapullima, Lozano, Pashanase, Alegría, Sinarahua, Torres, Falcón, Mori, Areválo, Ishuiza.
Siendo pequeño, sus barrios son selectos: La 28 de Julio, La Punta, El Panteón, La Plaza, La Boca, La Bolognesi; cada barrio alberga a sus familias y no se mezclan. Muy curioso porque tampoco ha habido conflictos por eso, más bien mucha armonía.

En la década de los años 80 y 90, su gente ha sabido sobreponerse a la violencia terrorista, las rondas campesinas han jugado un rol fundamental en la pacificación. Hoy que visito mi pueblo, unos envejecidos ronderos aseguran las actividades por la celebración de los 83 años de distrito.

Algunas otras cosas siguen igual, muchas han cambiado. Hoy me quedo aquí porque tengo que correr a la feria agropecuaria, seguramente me toca tomarme un caldo de gallina, quizás serán quesos o no sé.
...continuará...




jueves, 19 de marzo de 2015

ALGO MÁS QUE TELEVISIÓN BASURA

La televisión basura se resuelve cambiando de canal. Hasta los años 90´s hubiera sido difícil proponer esta idea porque solo teníamos acceso en señal abierta a TV Perú, luego vinieron los demás canales, y el cable era un lujo de pocos. Ahora, en las ciudades, pueblos, en medio del bosque y en la punta del cerro se encuentran familias con acceso a la televisión satelital con una interesante diversidad de canales.

En los pueblos y las zonas rurales, la gente todavía mira la televisión con cierta magia y no necesariamente consume los denominados programas basura que tanto gusta en las ciudades. ¿Por qué?, simplemente porque no se identifican con los personajes que estos programas desarrollan, lo que se presenta es distante a sus intereses y tienen modos de vivir un tanto diferentes. Acá la gente en sus horas de descanso prefiere ante todo las películas. Las salitas de las casas concentran a las familias para ver a Jean-Claude Van Damme, Arnold Schwarzenegger, Silvester Stallone, Chuck Norris y otros héroes de ficción de antaño, protagonistas de películas con tramas sencillas y de mucha acción heroica. De hecho los niños prefieren los programas de Discovery Kids, Disney Junior y Nickelodeon; como en las zonas rurales todo lo que se hace es en familia, los niños casi siempre miran la TV acompañados de sus padres. Sin duda, en los pueblos y en el campo la llamada TV basura no es sino una opción que no gusta mucho.

No hay razones para salir a la calle a protestar contra la TV basura, la gente consume estos programas haciendo uso de su libertad, y libertad para todos hay. Censurar la posibilidad que un sector de jóvenes inflados con músculos y tetas siliconadas se muestren en la TV o callar a la exposición circense de la vida alegre de algunos personajes sería la solución recortando nuestras propias libertades. El cambio tiene que partir desde la sociedad, defendamos la posibilidad de cambiar de canal, escoger y  elegir lo que consumimos antes que un grupo de gente que se considera altruista y cree tener la razón decida lo que vamos a ver. 

La gente del pueblo y las ciudades tienen ahora muchas alternativas de entretenimiento, los programas de la TV basura solo es una moda, solo es un pequeño punto en el universo de posibilidades. San Martín con suerte es una región regular interconectada y con telecomunicaciones que llegan hasta sus confines y la gente tiene la posibilidad de escoger su entretenimiento televisivo.

En los pueblos, la televisión satelital, los DVDs, los teléfonos inteligentes, las cabinas internet son herramientas traídas hace poco. Sin embargo, el mayor entretenimiento siempre será el deporte. El fútbol de pasiones. El que une familias y pueblos. Las ciudades tienen más posibilidades para expandir el deporte, el cine y el teatro porque cuando las modas pasan, las posibilidades de entretenimiento se abren, se expanden. Hay que mirar el futuro con optimismo, hay que respetar las decisiones de los otros, hay que saber usar la libertad. 

martes, 13 de enero de 2015

EL DORADO SÍ EXISTE

Muchas veces ya estuve ahí. En toda la longitud de su territorio recorre un cristalino río de verano, y en épocas de lluvia un bravucón torrente color chocolate se abre paso entre las montañas, valles y pampas; este apreciado determina el principio y el fin de El Dorado. Visto con un mapa regional, vendría a ser el corazón de San Martín, no solo por estar en el centro sino porque de sus montañas nacen los principales ríos tributarios de la región para convertir extensas tierras en productoras de cultivos que llegan cada mañana a su mesa.

Las aguas del Gera, el Sisa, el Tonchima, el Indoche y el Sapo sus primeras gotas son traídas en nubes a la cima y son atrapadas por las delicadas hojas de viejos árboles. Gota a gota, hoja por hoja, árbol tras árbol, el agua se desliza para posarse suavemente en la rica tierra para dejarse llevar por la gravedad, montaña abajo. Gota a gota, ahí en la altura, en la cima de El Dorado, cerca de Dios se van formando los ríos.

En el recorrido, casi al principio, pequeños campesinos traídos por un sueño y con acento y costumbres de tierras lejanas cultivan café. Casi llegan a la cima. Por ahora, y quizás por poco tiempo la montaña conserva su fuerza. Solo un gobierno, de doble moral ambiental, pudo lograr romper sus cerros con máquinas endiabladas para abrir camino al dañado y avaro progreso. Pretendían conectar el Norte con el Sur a través de las entrañas de la montaña.

Por ahora la paz de la montaña inspira a los campesinos a cultivar uno de los mejores cafés del mundo. La montaña en gratitud, a través de la tierra, agua y árboles le transmiten al grano ese agradable aroma que hace soñar, despertar, inspirar y crear cada mañana a la gente de la ciudad.

Río abajo, a la mitad del valle, todavía en las faldas de la montaña. Más campesinos, unos venidos otros naturales tienen sus comunidades, crianza y cultivos en la margen izquierdo y derecho del río. Aquí la presencia del hombre y sus pretensiones se ponen en manifiesto. En esta zona la riqueza del campo y el trabajo de los habitantes se manifiestan en extensas áreas de cultivo de maíz, cacao, plátanos, yucas, crianzas, y una extensa variedad de cultivos de pan llevar. Actividades económicas que están cambiando la forma de vivir de la gente; se abre paso al hombre menos campesino ahora más emprendedor.

Aquí los pueblos y el campo reciben a los nuevos. Los nuevos que vienen buscando una oportunidad, los nuevos que confían en la tierra para sembrar y producir. Pero también, desde acá los pueblos envían a las ciudades a sus mejores hijos para darle fuerza al desarrollo y a la prosperidad. Envían sus mejores productos como el maíz, cacao, café, plátano, diversos animales de crianza y otros, para que la gente de las ciudades se alimente y crezcan saludables.

En el tramo final, en los pies de la montaña. El río corre más lento. Se aprovecha para sacarlo de cauce y llevarlo a regar extensas parcelas de arroz. Regresa sucio, contaminado, pero quizás satisfecho de servir.  Hay la esperanza, en el futuro, de hacerlo recorrer de una manera más limpia. La montaña ha servido a través del agua al hombre para satisfacer sus necesidades y deseos en un corto recorrido de inmensa riqueza. Casi al Sur, el río llega a su fin para conectarse con la madre. El Huallaga.

Hoy regreso a El Dorado por el Este a través de una sinuosa vía asfaltada. Solo al cruzar la divisoria del valle, se siente la frescura del progreso. Extensas fincas de café y cacao en sistemas agroforestales se arriman en las colinas y lomas.


Más allá, cerca de San José de Sisa, desde la altura de la vía, el paisaje verde tiene un contraste de color dorado; las hojas doradas de maíz en maduración, cultivo de tradición, colorean todas las lomas y colinas. El Dorado, es sin duda un valle de gran riqueza.

miércoles, 5 de enero de 2011

AGRADECIMIENTO

Por Marco A. Saldaña Hidalgo


“Señor, no es posible morir
si en la vida nada se deja
…aunque para la muerte nada es imposible” (César Vallejo)



“Marco Saldaña ha muerto en un accidente mientras manejaba una moto en la carretera a Yurimaguas…al parecer no resistió la operación que le practicaron”. Fue la noticia que el lunes al mediodía empezó a circular por diversas personas que, preocupados y consternados por el hecho, comenzaron a llamarse unos a otros para confirmar la noticia. En verdad, la noticia ha sido muy dura para muchos y eso me ha conmovido bastante y creo mantener una deuda perenne.
Para la coincidencia, el lunes por la mañana he llamado a las personas con quienes tenía que reunirme durante el día para comunicarles que no iba a poder estar en la cita porque viajaba de emergencia a Yurimaguas, no daba el motivo, y les pedí que todo lo trasladáramos a partir del miércoles. De modo que comenzaron a asociar la noticia con mi viaje y las circunstancias, así que el rumor resultaba siendo verdad.


A las 13:54 horas recibo la primera llamada al celular y noté un respiro enorme al escucharme; luego con más calma me comenta lo que estaba pasando y el alboroto que se estaba armando. Le iba decir que “haciendo honor a tu título de “chismoso”, me traes esta noticia, pero a mi juicio ya resulta un exceso”; pero me contuve y entendiendo la magnitud de la información le respondí lo siguiente.


“Primo, Pipo, yo estoy bien, conmigo no pasó nada. Fue mi padre quien falleció la tarde de ayer domingo, luego de sufrir un accidente en la madrugada del sábado 1 de enero”.


Luego vinieron las sucesivas llamadas de preocupación y alivio al escucharme. Uno de ellos me recomendó llamar a mi madre para prevenir alguna desgracia. Tuve que hacerlo y fue un acierto: mi madre ya informada de lo que estaba ocurriendo supo dar la misma respuesta y contener las preocupaciones.


La noticia no fue una mala intención; pero sí hubo un error. Tal vez del informante, porque el deceso de mi padre no ocurrió el día lunes en un accidente en la carretera Tarapoto – Yurimaguas; tal vez del oyente que se dejó llevar por el apelativo de “peruanito”. Pues, mi padre ha sido muy popular en Yurimaguas con el sobrenombre de “El peruanito” y con este apelativo “bautizaron” a toda la familia Saldaña de la calle Jáuregui Cuadra 7 – Yurimaguas, incluidas las esposas de mis tíos. Y aunque yo esté viviendo toda mi vida entre Cuñumbuque y Tarapoto, el apelativo también me ha llegado, y con fuerza, por encargo de una Sra. Yurimaguina que llegó a vivir en Cuñumbuque con su espeso cuñumbuquino y cuyos restos descansan en paz desde hace ocho meses.


Desde luego que, recibir una noticia sobre la muerte de mi padre, no ha sido nada grata para mí, aunque nunca hemos vivido juntos, le he tenido siempre presente, sin rencor ni resentimiento y nos saludábamos con mucha cordialidad cuando nos encontrábamos en Yurimaguas en mi paso a San Lorenzo. Y desde agosto del año pasado he tenido planes de visitarlo para tomarme algunos tragos con él y conversar sobre sus anécdotas y preguntarle cómo fue ese día cuando llegó la supervisión de Iquitos y lo encontraron tendido sobre su microscopio en el laboratorio del Hospital Santa Gema; pero el médico encargado de la supervisión, que no se dio cuenta que estaba dormido, ordenó no molestarlo porque puede estar a punto de encontrar la causa de alguna de las enfermedades que azotaron la selva baja en aquellos tiempos; pues mi padre, a la hora del refrigerio, se había ido a tomar unos tragos con otro colega que había cumplido sus años. O cuál es la historia del “peruanito”. Pero nunca he podido destinar ese tiempo para tal visita.


He comenzado este artículo con unos versos del gran vate peruano César Vallejo, para decirles que hasta hoy he hecho muy poco o casi nada que merezca morir en la plenitud de mi juventud (si me permiten este concepto a los 36 años, pero así me siento), mucho menos al comenzar un nuevo año, sabiendo que, en paráfrasis a Vallejo hay mucho por hacer. Y por eso mismo, amigos, quiero expresarles mi profundo agradecimiento por las preocupaciones y desequilibrios emocionales que les he causado; por las llamadas que he recibido, por las lágrimas que, inmerecidamente, han derramado por mí; por las aflicciones, por las penas…gracias, por hacerme entender que no estoy solo…mi gratitud será aferrarme a la vida para hacer algo que merezca la pena morir dignamente, con el deber cumplido.


No obstante, completando el epígrafe, “…para la muerte nada es imposible”. He sido testigo de la fatalidad que acompaña al ser humano; personas que apenas despertaban en el esplendor de la vida, o empezaban a esbozar sus primeros proyectos, o sus primeros pasos se despidieron para siempre de este espacio vital. Aquellos viven en nuestra memoria y nos ayudan a comprender que “la vida vale por el uso que de ella hacemos, por las obras que realizamos, no ha vivido más el que cuenta más años, sino el que ha sentido mejor un ideal y con ello es consecuente” (José Ingenieros)

domingo, 11 de julio de 2010

Alto El Sol: siguiendo la ruta del cacao

Por Groder Torres T.


Es una mañana fresca, las hojas de los árboles aun contienen gotas de agua de lluvia. Es una época que llueve poco por la zona, pero esta mañana llovizno lo suficiente como para empaparnos, esto no parece importar a los emocionados participantes de una caravana que avanzan en camionetas por una trocha carrozable que lleva desde la ciudad de Juanjuí a la comunidad de Alto El Sol, en el distrito de Pachiza, provincia de Mariscal Cáceres.
Por unos kilómetros recorremos por la margen izquierda del río Huayabamba para luego encontramos con las aguas transparentes de río Pachicilla, el cual cruzamos a la altura de la comunidad de San Ramón. En este tramo solo se puede transitar en una sola vía, haciéndose muy estrecho la trocha, el cual nos pone en contacto con la naturaleza. Mientras penetramos al bosque con dirección a la comunidad de Alto El Sol, en el recorrido se puede apreciar plantaciones de cacao que los productores cuidan con dedicación porque este cultivo esta logrando mejorar sus condiciones de vida y los ha alejado del cultivo ilegal de la hoja de coca. Algunos productores que se dirigen a sus parcelas nos saludan atentamente, están muy familiarizados con visitas que llegan continuamente de todas partes del país y el mundo.


La caravana es bulliciosa, nos trasladamos en 11 camionetas todo terreno, entre los participantes se encuentran importadores y catadores de cacao, chefs de poderosas cadenas de restaurantes y periodistas de medios nacionales. Todos ellos participan del salón del cacao y chocolate que se realiza en el Hotel Sheraton, en la ciudad de Lima desde el 8 al 10 julio del 2010. Antes han decidido recorrer la ruta del cacao que se inicia en la comunidad de Alto El Sol y termina en lujosas tiendas y chocolaterías de Francia, Suiza, Estados Unidos, Bélgica y Alemania. Países que son los principales destinos de los granos de cacao que los productores cultivan y exportan organizados en la Cooperativa Agraria Cacaotera ACOPAGRO Ltda., comités locales y asociaciones.


Desde la ciudad de Juanjuí, en camioneta, toma 45 minutos llegar a la comunidad del Alto el Sol. Las autoridades locales y pobladores nos reciben con alegría e informan a los visitantes que la comunidad está mejorando gracias a la oportunidad que les brinda el cultivo de cacao y al apoyo que vienen recibiendo de diferentes instituciones públicas y la cooperación internacional.


Una entusiasta Astrid Gustche, cheff y anfitriona del “salón del cacao y chocolate del Perú”, mientras recorre algunos campos de cacao para conocer más sobre el cuidado y manejo del cultivo no deja de mencionar que sin duda el cacao de la comunidad de Alto el Sol es uno de los mejores del mundo gracias al esfuerzo de los productores que tienen la delicadeza de cultivarlo. Autoridades y líderes productores de la comunidad que dirigen el recorrido por los campos, nos recuerdan con orgullo que gracias al cacao la comunidad se esta haciendo conocido mundialmente, por las diferentes visitas que reciben y porque cacao "alto el sol” es un producto de origen que el presidente de Francia Nicolás Sarkozy consume. Producto que se comercializa a través de la cooperativa ACOPAGRO.

Se aprovecha para experimentar la cosecha y quiebre del cacao, pero sobre todo degustan en sus formas: la pulpa y la miel del cacao, grano seco, trocitos de chocolate y bebida fría que las esposas han preparado con esmero para la ocasión.

El día termina visitando, en la ciudad de Juanjuí, el laboratorio de control de calidad y los almacenes de la Cooperativa ACOPAGRO Ltda. en dónde nos muestran los avances en la difícil labor de los catadores de determinar la calidad del cacao; una vez más aprovechamos para degustar chocolate de diferentes sabores. A su vez los participantes coincidimos en la inocuidad de los almacenes y los cuidados que realiza el personal de la cooperativa a los sacos de cacao antes de ser embarcados hacia los países consumidores.


El día terminó siendo uno caluroso, no por el sol de la tarde sino por la calidez de la gente de la comunidad de Alto El Sol y de la experiencia de encontrarse recorriendo la ruta del cacao.

viernes, 25 de junio de 2010

MEMORIAS PARA UN GRAN SOÑADOR

Por Marco A. Saldaña Hidalgo




Yo soy un río.
Yo soy el río
eterno de la
dicha. Ya siento
las brisas cercanas,
ya siento el viento
en mis mejillas,
y mi viaje a través
de montes, ríos,
lagos y praderas
se torna inacabable.
(Javier Heraud)


Habíamos planeado salir de vacaciones juntos entre julio y agosto. Nelson y Yo teníamos dos motivaciones para tal decisión. La primera para disfrutar de la patrona de Cuñumbuque entre el 17 y 26 de julio; la segunda para viajar a San Lorenzo, estar con su familia y pasar unos días de pesca en el Pastaza y el Lago Rimachi. Ya le había comunicado a su suegro para que preparara la red; aunque la segunda motivación se había descartado ya en los primeros días de junio; “Doncito, estoy en Yurimaguas; he alquilado una casa cerca al colegio Industrial” “y por qué, don”; “pues mi señora viene destacada a trabajar en Yurimaguas y ya he conseguido también las vacantes para matricular a mis hijos”. ”Bacán, don, eso merece unas chelas”, “Ya pues, mañana te llamo al llegar a Tarapoto”. Le sentí la emoción y la alegría de compartir un objetivo que había estado persiguiendo por mucho tiempo: tener cerca a su familia.


Los dos habíamos crecido en Cuñumbuque, éramos casi contemporáneos y habíamos trabajado juntos en San Lorenzo del Marañón. De Cuñumbuque le recuerdo muchas cosas, pero las sobresalientes era haberle visto imbatible en el arco defendiendo a su Institución Educativa María Hidalgo Torres; formaba parte de la selección de fulbito que participaba en el Campeonato Escolar Interdistrital “Misael Vásquez linares”. Le decían el “añuje” por lo flaco que era y a poco tiempo le cambiaron de chapa “el shansho” por su pelo un poco parecido a la cresta de esa ave que habitaba en gran cantidad en las orillas del río Mayo; este apelativo lo popularizó el Andy Lozano, su compañero de aula; de quien algunas veces me comentaba que era un buen estudiante. Se había encariñado con el sobrenombre de “Shansho” y se hacía llamar por todos como el “Shansho”. Así, en su programa de radio que dirigía en Roque, finalizaba con la siguiente frase “…estuvo con ustedes su amigo y servidor Nelson Ríos Arévalo, más conocido como el Shansho”. O como ponía en su Messenger “el shansho en las alturas de Roque” y así sabíamos que estaba en La Viña. En los inicios del proyecto Cafés Especiales se había emocionado con la industria del café tostado molido y con algunos ensayos en control de calidad quiso patentar una marca de café “shansho coffea” que los sacaba en sobres manila A6 para obsequiar a sus amigos.

En Cuñumbuque le recuerdo con su charango cuando los viernes por la noche nos reuníamos en la plaza de armas para oírle tocar. Este arte lo había adquirido en Tarapoto cuando vino a estudiar su secundaria desde el tercer año en el colegio Santa Rosa; aunque en realidad, la música, sobretodo la vernácula, era una herencia familiar y él se encariñó con el charango.

Nos volvimos a encontrar después del 2000. Había ya concluido sus estudios de Agronomía y había realizado diversos trabajos particularmente con CEPCO. En ese lapso inicia su amistad inseparable con otro gran amigo Cuñumbuquino Groder Torres; con él desarrollan un intenso trabajo en el valle del Sisa y San Martín Alao, entre los años 2007– 2008 a través de CAPIRONA, con los proyectos “Fortalecimiento de la cadena-agrocomercial del cacao con la CAC Oro Verde en el valle del río Sisa”, “Desarrollo de la cadena agro-comercial de la cúrcuma en el valle del río Sisa” y “Desarrollo de capacidades técnicas y organizativas de las poblaciones rurales pobres para reducir la pobreza y el impacto ambiental negativo de la agricultura migratoria sobre el bosque amazónico”.


En el 2002, nos vinculamos en el trabajo, a través de CAPIRONA. Nelson había asumido la responsabilidad de Administrar un Fundo Experimental en San Lorenzo del Marañón como parte de un proyecto agropecuario con el Vicariato de Yurimaguas. Ese año, yo viajaba constantemente a San Lorenzo para monitorear la aplicación de la innovación curricular en el CETI Jesús Nazareno. Ahí estaba Nelson siempre contento de verme y preguntarme cómo iba la situación social en Cuñumbuque; pero sobre todo no dejaba pasar la ocasión de invitarme a comer ahumados de boquichicos grandes, pescados por él en el río Marañón y el lago Aripari.



De ese tiempo recuerdo una anécdota propia de una ingenuidad: en una ocasión fui con un cura cajamarquino que desempeñaba su misión en Lagunas; el Obispo de Yurimaguas me había recomendado enseñarle la experiencia con el proyecto porque quería hacer una réplica en Lagunas. Nelson nos había invitado a almorzar unos ahumados de pescado y como el sol era sofocante había previsto acompañar la comida con una cerveza; sin embargo, la presencia del religioso lo hacía dudar; de pronto Nelson se levanta y va a comprar dos cervezas y lo trae a escondidas; el cura se da cuenta y comenta a voz alzada; “hermano, porque no me habías avisado que vas a comprar cerveza, pues aquí tengo cincuenta soles para invitarles una caja… anda, ve y cómprate una caja y así el ahumado será más rico”. Nos miramos los dos, sorprendidos; en seguida Nelson me comentó en voz baja, “ya ves, Marco, los curas también toman cerveza y fuman cigarro”.

Luego yo regresé a San Lorenzo el 2005 y encontré a Nelson trabajando con el PRONAA y nos volvimos a juntar para algunos trabajos puntuales; siempre estaba dispuesto a colaborar y a asumir retos, pocas veces sabía decir no. Una tarde de diciembre lo encontré frente a la plaza con un balde y le pregunté que llevaba, me respondió “llevo quesos, pero no te ofrezco porque no te va a gustar”; “pero a mí me gusta el queso, y cómo no le vas a ofrecer a tu pata”, le refuté. “No te va gustar, aunque los serranos se han quitado este queso y solo me quedan dos bolas”. Efectivamente, de Cuñumbuque le mandaban cuajo y en San Lorenzo preparaba el queso; pero esa vez, la lancha se había retrasado una semana y el cuajo ya había agusanado y como tal tenía un olor poco agradable, pero así lo vendió muy bien. “He transformado un queso cuñumbuquino en queso serrano”, me dijo después. Desde entonces siempre le recordaba su astucia con el queso en San Lorenzo, a lo que él muy sonriente me aclaraba el hecho.


Nos volvimos a encontrar en Roque en el marco del Proyecto Cafés Especiales, nuestra amistad se intensificó más; en varias ocasiones volvíamos los recuerdos a Cuñumbuque y nos reíamos a carcajadas cuando contaba las ocurrencias del tío Octavio Hidalgo con su hijo Migdonio, con quien eran vecinos. Algunas de estas ocurrencias, eran por ejemplo: cuando el tío Octavio se lanzaba un pedo, él decía a su hijo Migdonio; “supiterrillo, di hijito”, a lo que éste le respondía de inmediato “sí, papito”; cuando pasaba una señorita, le lanzaba sus piropos, otra vez a su Migdonio “mozanderillo, di hijito”, “sí, papito”….estas ocurrencias las contaba Nelson con una particularidad única, que una noche reunidos en Roque con Groder Torres, nos reímos hasta el cansancio.

Me había comentado que en su chacra, el fundo San Gabriel, conservan el único monte virgen del pueblo y me contaba con seguridad que ahí todavía viven algunos pumas y que los escuchó alguna vez gritar; también había escuchado cantar alguna ave grande (no recuerdo el nombre), mientras caía una fuerte lluvia; le creí muy poco y con sorna le dije que a ese monte no le habían tumbado porque es un pedregal, porque no había la certeza de que creciera el pasto que seguramente hubieran sembrado. Y me aclaraba, “no, doncito, es por responsabilidad ambiental”, “sino, visita el pocito del amor; donde hay árboles conservados”… esto es verdad, amigo Nelson.

Muchas veces le escuché cantar. Le gustaba. Y ahora que escribo estas líneas escucho su voz “yo soy el que te quiere más, mi amor no está en el olvido, qué pena me da saber que solo yo te he querido”. Pocas veces lo he visto enfadar, o quizá nunca. Era muy inquieto, hiperactivo. Le aburría estar sentado por mucho tiempo. Solidario y colaborador con las personas que necesitaban alguna ayuda de él. Observador y propositivo en cuanta reunión participaba y altamente responsable con su trabajo y su familia.

Nelson tenía grandes sueños, comprometido con el desarrollo comunitario, al mismo tiempo le incomodaba la inacción de las autoridades, de cualquier lugar que fuera cuando no se implicaban con vocación en el desarrollo de sus comunidades; o del ciudadano común que no contribuía para que su comunidad se desarrolle. Ha hecho bastante en muchos pueblos y lo recuerdan ahora con nostalgia. Pensaba algún día ir a vivir a Cuñumbuque y poner sus capacidades y su experiencia al servicio de su pueblo…por eso el domingo 06 acudió a votar por el precandidato de su preferencia y vaciló con todos los presentes… pero qué fatalidad, qué crueldad, qué injusticia, inaceptable, nos llevó un hijo predilecto… y no lo digo ahora, he/mos reconocido siempre sus cualidades y bondades de quien ahora, parafraseando a Sauri Jhoani “su voz se apagó, pero su corazón nos hablará en silencio sus sueños y esperanzas y nos animará a seguir adelante…con su frase de automotivación: ¡nunca te rindas!, porque todo lo hacemos porque ¡Sí, Podemos!.


Llegará la hora
en que tendré que
desembocar en los
océanos,
que mezclar mis
aguas limpias con sus
aguas turbias,
que tendré que
silenciar mi canto
luminoso,
que tendré que acallar
mis gritos furiosos al
alba de todos los días,
que clarear mis ojos
con el mar.
El día llegará,
y en los mares inmensos
no veré más mis campos
fértiles,
no veré más mis árboles
verdes,
mi viento cercano,
mi cielo claro,
mi lago oscuro,
mi sol
mis nubes,
ni veré nada,
nada,
únicamente el cielo azul inmenso
y
todo se disolverá en
una llanura de agua,
sólo serán un canto o un poema más
sólo serán ríos pequeños que bajan,
en mis nuevas aguas luminosas,
en mis nuevas aguas apagadas.


(Javier Heraud)

miércoles, 9 de junio de 2010

Hasta siempre querido Shansho

Por Groder Torres T.


Estamos profundamente ofendidos con la muerte de nuestro querido amigo, primo, compañero y paisano NELSON RIOS ÁREVALO. Encontró la muerte de manera trágica durante un asalto de carretera en el distrito de Alonso de Alvarado Roque, San Martín, Perú; mientras realizaba sus labores de extensionista en el proyecto denominado "Cafés Especiales".



Es inimaginable como pudo desencadenarse tanto ensañamiento contra una persona noble y trabajadora. NELSON murió de manera instántanea de un disparo en la espalda mientras se producía el asalto; sucedió aproximadamente a las 7:15 pm del día lunes 07 junio, en circustancias que regresaba de cumplir su trabajo con productores de café del distrito de Alonso de Alvarado Roque.


NELSON por muchos años venía trabajando para una Organización No Gubernamental (ONG) apoyando a los agricultores y comunidades para que surgan del atraso en la que se encuentran. Su trabajo consistía en asesorar a los productores para que mejoren la producción de sus cultivos, comercializen en mejores condiciones y se organicen de manera eficaz.


El elevado compromiso que se hacía con los productores es el alto precio que le tocó pagar, la muerte. Deja una esposa, tres hijos y toda una familia y amigos sufriendo con su muerte.
Para mi, más que pariente a sido un gran amigo, que nunca sabía decir que no era posible hacer, hombre que asumía riesgos y desafíos. Mientras todavía trabajamos juntos, con esta actitud se alcanzó sacar adelante proyectos con los pobladores de las comunidades de las cuencas del Sisa y Alao (Selva Alta del Perú). Por esta razón siempre recordaremos al Ing° NELSON RÍOS ARÉVALO como un amigo de todos, comprometido con la gente necesitada y hombre de alto honor.


Estoy seguro que ahora se encuentra con Dios y seguramente están hablando sobre lo bello y hermoso que es caminar entre cafetales y montes (bosque); y de cuando en cuando con su charango entona una melodía que armoniza con la paz en la que se encuentra.
¡¡HASTA SIEMPRE QUERIDO SHANSHO!!